La cucaña es, para Cabo de Palos, una fiesta de tradición y alegría. Un momento en el que vecinos, visitantes y pescadores compartimos nuestra cultura en un ambiente de respeto y convivencia.
Por eso, lo ocurrido el pasado 15 de agosto merece una seria reflexión. La persona que, con un micrófono en la mano, hablaba en nombre de la Cofradía de Pescadores, eligió el peor camino: convertir una celebración popular en un escenario de insultos, comentarios xenófobos y ataques gratuitos al Gobierno.
Quien se expresa de esa manera no solo falta al respeto a las instituciones, sino que ensucia la imagen de toda la Cofradía y ofende a la ciudadanía que espera de nosotros responsabilidad y ejemplaridad.
Queremos ser claros: esas palabras no nos representan. No forman parte de los valores de la pesca ni de la tradición marinera de Cartagena. La Cofradía es un espacio de trabajo, de respeto y de servicio a la comunidad, y no puede quedar manchada por actitudes que avergüenzan a todos.
Es necesario asumir responsabilidades. Desde la Cofradía estudiaremos qué medidas tomar para que en ninguna jornada futura alguien con un micrófono vuelva a manchar con insultos y vulgaridad lo que debería ser fiesta, unión y orgullo colectivo.
Nuestro compromiso es firme: mantener viva la tradición, pero siempre desde el respeto, la igualdad y la dignidad.
